Las conversaciones entre las autoridades del
franquismo y Fiat comenzaron a finales de los años 40 y
culminaron en un acuerdo firmado con la compañía italiana en
octubre de 1948.
El primer presidente de Seat fue José Ortiz de Echagüe,
encargado de llevar hacia adelante un proyecto de enorme
futuro y con un capital inicial de 600 millones de pesetas, el
51% del Estado y con participación de prácticamente todos los
bancos españoles. Fiat se reservó el 7% de las acciones.
El éxito fue casi inmediato. Tras una gestación lenta y
costosa, en diciembre de 1950 se pusieron los primeros
cimientos de la fábrica de la Zona Franca de Barcelona y casi
tres años después sale de la planta de producción el primer
vehículo, un 1.400 de 44 caballos.
Los modelos de Seat eran copias de los producidos por Fiat
en Italia. En el logo de la flamante compañía española
aparecía la leyenda 'Licencia Fiat' para que no quedara duda
de la procedencia. No sólo el 1.400: el 600, el 1.500, el
850... hasta el Panda de 1980. Entre medias, alguna aportación
propia, como el diseño del pequeño 133, basado en el 127 pero
bastante más pequeño. También hubo algunas aportaciones y
modificaciones puramente española a los motores de algunos de
los modelos de los años 70. En 1976, la planta de Martorell
muestra su primer diseño propio al 100%: el Seat 1.200.
La sucesión de modelos copiados se cortó definitivamente en
1984, con la aparición del Seat Ibiza, aunque ya bajo los
primeros acuerdos de colaboración con Volkswagen, que se hizo
con el control absoluto de la marca en 1990, después de pasar
por diversas fases de participación minoritaria.