MADRID.-Tener un vehículo clásico ha dejado
de ser algo exclusivo para unos pocos privilegiados. Así lo ha
vuelto a demostrar Retromóvil, el Salón Internacional del
Automóvil Clásico y Deportivo de Madrid.
Desde el día 25 al 27 de febrero, más de 600 clubes y
numerosos particulares han reunido cerca de 500 joyas de la
automoción mundial en los tres pisos del Pabellón de Cristal
de la Casa de Campo. Los asistentes -profesionales del sector
o meros particulares con ganas de pasar un rato inolvidable-
han podido disfrutar de vehículos de dos y cuatro ruedas de
todas las épocas, desde el triciclo de carreras Dion Boston
de 1898 (vendido en la feria el pasado año y ganador del
Premio a la mejor motocicleta de este año tras su
restauración) hasta una unidad de la última creación de
Lamborghini, el espectacular Gallardo, azul oscuro.
Los embajadores de la Casa Real, con el tradicional
su tradicional atuendo negro, también han acaparado todas las
miradas. El Cadillac Eldorado Convertible V8 de 1971,
que es utilizado en la actualidad como vehículo piloto de las
caravanas, ha sido, esta vez, el encargado de
escoltar, junto a varias Harley Davidson, al
todopoderoso Rolls Royce Silver Wraith de 1952. Esta joya
de la Corona, que carece de blindaje, ya casi no
presta servicio, pero en su momento fue uno de los transportes
habituales de Carmen Polo Franco, esposa del anterior Jefe del
Estado.
El Premio a la elegancia ha recaído en otro
Cadillac Eldorado, blanco y de 1959, que , junto a los
de todas las épocas, los
Buick, los Studebaker, o los modelos Ford
(A, T, Mustang, Thunderbird…), entre otros, ha sido una
de las numerosísimas piezas norteamericanas con las que ha
contado la muestra.
Por su parte, la labor realizada por el restaurador
Francisco Poeche en un Mercedes 300 SL "alas de
gaviota" rojo ha sido recompensada por el jurado del
certamen con el Premio al mejor deportivo.
Este modelo también se ha dejado ver en su característico
color gris plata así como en negro, de la mano del club que la
marca de la estrella tiene en España desde 1987. Y es que,
precisamente, una de las verdaderas estrellas del
salón ha sido esta última unidad.
Admirado por Picasso
El 300 SL negro de 1954 ha desplegado las
alas con esplendor ante los hipnotizados asistentes
que reparaban en su historia y sus más de 450.000 kilómetros
recorridos por el mundo.
Toda una carta de presentación para una unidad que fue
fotografiada por su primer propietario, David Douglas Duncan,
en diferentes países, y admirada luego por Pablo Picasso,
quien no tenía carné de conducir pero sí gustaba de acompañar
a DDD en sus aventuras a lomos del torpedo
negro. Incluso, llegó a expresar su intención de
dedicarle una escultura de bronce "algún día". Desde 1996, el
coche es propiedad de la familia del pintor, por expreso deseo
de Douglas.
Clásicos ‘de calle’
Uno de los principales atractivos de Retromóvil es su
capacidad de evocar tiempos pasados con la ayuda de
automóviles y motocicletas perfectamente restaurados, pero que
aún se pueden contemplar por nuestras carreteras.
En la edición de 2005, han brillado, también a la luz del
sol, espléndidas unidades, como las de Mini (1000, Morris,
Cooper), Citroën (11, 2Cv, Mehari), Renault (4cv, 5, 8, 10) o
Wolkswagen (Escarabajo).
Tanto dentro como fuera del pabellón, los clubes nacionales
de SEAT y algunos particulares aportaron gran colorido al
evento, con los modelos 124, 124 Sport, 127, 133, 600, 850,
1430 y 1500, así como algunas preparaciones deportivas
firmadas por Abarth. Además, el grupo de música
14.30 ha sorprendido a propios y extraños con temas
en directo, interpretados en el propio Salón junto a algunas
leyendas vivas de la automoción española marca SEAT.
También ha dado tiempo a que el ruido ensordecedor de
pequeños motores de hasta 200 cc invadiera los aledaños del
Salón para aportar su dosis de nostalgia. Scooter Club Madrid
y Vespa Club Madrid han sido los encargados de congregar a
medio centenar de motocicletas Lambretta y Vespa
de todas las épocas, entre las que ha destacado una de las
mejor conservadas: la Vespa 125 N con tres marchas de
1959, en color azul pálido.
Aún más asequibles
Javier, su propietario, explicaba que se la compró a un
anciano de un pueblo de España. Según sus palabras, un
ejemplar como este "puede costar hoy unos 2.000 euros, pero es
recomendable gastarse un poco más y conseguirla, al menos,
algo restaurada, pues la pintura, por ejemplo, suele ser de lo
más caro.
No obstante, los precios de los vehículos clásicos de dos
ruedas suelen ser, en líneas generales algo más asequibles que
los de cuatro, aunque todo depende del número de unidades
existentes y de la posibilidad de encontrar recambios
(originales o fabricados de nuevo por las empresas, cada vez
más numerosas, que se dedican a ello).
De esta manera, por unos precios estimados entre los 6.000
y los 18.000 euros, se han vendido en el Salón motocicletas
con o sin sidecar, de las marcas BMW o Harley Davidson, de la
primera mitad del siglo XX.
Un Biscúter por cinco euros
Junto a un Piaggio Vespa 400 rojo vino, el
stand del Classic Motor Club del Bages ha acogido una
representación de los microcoches que, en las dos décadas
posteriores a la guerra civil española, abonaron el terreno
para la posterior motorización nacional de los años 60
(iniciada, principalmente, por el SEAT 600).
Entre estos modelos destacaba -flanqueado por dos unidades
del popularmente conocido como huevo (ISO 250
de dos tiempos y BMW Isetta 300 de cuatro tiempos)- el
Biscúter Zapatilla. Lo verdaderamente llamativo de éste
último es que cualquier aficionado podía hacerse con él por
tan sólo 5 euros, previa adquisición de una papeleta
para la rifa que realizará el club el próximo mes de mayo, en
Manresa (Cataluña).
Problemas con las licencias
A diferencia de lo que ocurre con los repuestos, que cada
vez son más fáciles de conseguir gracias a eventos como
Retromóvil, los aficionados han constatado ciertos problemas a
la hora de poner al día la documentación de su vehículo.
Desde OK Classics (empresa dedicada a importar y
alquilar en España automóviles norteamericanos de los años 50,
60 y 70, entre otros) Nancy asegura que el grado de dificultad
para hacer rodar un vehículo de época depende de cada
comunidad autónoma. "Mientras que en Bélgica puedes resolver
todo el papeleo en media hora, en Cataluña puede
llevarte tres o cuatro meses, y eso que no es de los lugares
que presentan mayores problemas", asegura.
Una afición que hay que preservar
Apesar de los impedimentos administrativos, el director de
Retromóvil 2005, Alfonso López, ha declarado a elmundo.es que
la feria ha sido "todo un éxito", pues se ha conseguido
"vender mucho y a un público que cada vez es más variado y
numeroso".
En su opinión, los clásicos "constituyen un patrimonio
cultural que debemos conservar entre todos". Según sus
palabras, la Administración ha de colaborar disminuyendo la
presión fiscal sobre estas piezas, ya que "suelen pertenecer a
coleccionistas y, al estar guardadas en garages privados, ni
circulan, ni contaminan, ni provocan atascos".
También ha querido hacer un llamamiento a los propietarios
de los desguaces, con el fin de que "faciliten" el mercado de
los coches y motos de época y se informen de lo que valen
realmente estas piezas. "El problema es que mucha gente se
niega a vender auténticas maravillas rodantes a clubes y
particulares, a la espera de que alguien les ofrezca una gran
cantidad de dinero que, por lo general, no coincide con el
valor real. Y, por desgracia, estas situaciones suelen acabar
con el coche o la moto destruido para siempre en una prensa de
chatarra".