Los aficionados al vehículo
clásico ya pueden disfrutar desde hoy y hasta el próximo día
23 de la VIII edición de Retromóvil Madrid 2003, uno de los
eventos más importantes de Europa en lo que se refiere al
automóvil y la moto de colección.
Durante sus tres días de duración, miles de personas
disfrutarán deleitándose con bellos coches y motos de época,
deportivos y podrán encontrar recambios, piezas, libros,
vestuario, etc. También están previstas concentraciones de
distintas marcas, exposiciones de fotografía y pintura,
entregas de premios o presentaciones.
El gusto por el coche clásico no tiene edad, ni sexo, ni
nacionalidad; así, desde los más pequeños, a quienes los
padres ya les inculcan su afición, hasta los más veteranos, a
los que la visión de estos coches de antaño les hace rememorar
anécdotas de juventud, todo tipo de visitantes recorren los
60.000 metros cuadrados del Pabellón de Cristal de la Casa de
Campo en medio de un gran ambiente.
Uno de los platos fuertes de esta edición es la exposición
de vehículos de la Guardia Real, entre los que podemos
encontrar un Buick Eight de 1949 que fue modificado para ser
utilizado en cacerías o el Rolls Royce Real Phantom utilizado
para la boda de la Infanta Elena e Iñaki Urdangarín. Pero en
cada esquina de Retromóvil podemos encontrar un viejo Whippet
Sedan de 1927 que es exhibido del modo que fue hallado en un
granero, un mítico Cadillac, el carismático Tiburón o los
flamantes Ferrari.
En cada uno de los stands instalados en la muestra se puede
encontrar un vehículo con historia propia. El triciclo de
Benz, fabricado en 1889 y en eterno litigio con Daimler
Chrysler sobre quién fabricó el primer coche, tendrá una
réplica en el Museo de Salamanca tras un acto que se llevará a
cabo este fin de semana. Un Hispano Suiza de 1923 llamaba la
atención de los visitantes por su enorme tamaño. "Esto sí que
son coches y no lo que hacen ahora", comenta un anciano que
pasa por mi lado mientras lo observa. Y es que en medio de
estos hermosos dinosaurios con motor la memoria empieza a
funcionar y los recuerdos fluyen en las cabezas de aquellos
que los disfrutaron mientras los aficionados más jóvenes
sueñan con que son ellos quienes los conducen.