INICIOMENU PRINCIPAL/ MI PRIMERA IMAGEN GRAVADA EN LA RETINA

Mi primera imagen gravada en la retina
por Juan Pablo Condado
Socio nº 20




La más apasionantes historias de milquinientos son sin duda aquellas en las que se narra que el vehículo perteneció a un familiar, en éstos casos la afición nace, entiendo, de un lado por el cariño hacia la persona de su anterior propietario, de otro por el buen gusto por las líneas rectas, las ópticas elevadas imitando los coches americanos que a su vez se inspiraron en la incipiente industria espacial tan al gusto de la época, la comodidad, la elegancia y la amplitud de éste clásico.

Mi caso es otro. Mi primera imagen gravada en la retina de un SEAT 1500 nace con las vacaciones de verano. Nací en Alemania, como tantos otros, mis padres fueron emigrantes en busca de mejores oportunidades, corrían los años ´60. Nuestras vacaciones solían comenzar con un largo viaje a bordo de un Opel Record atravesando Francia con destino a la añorada Soria, en una época en que las autovías no existían. Aprendí de mis mayores, y del resto de emigrantes que componíamos la Colonia Española que cada domingo después de misa nos reuníamos, ocasionalmente también en el Centro Español, a tener añoranza de España.

En aquella ocasión durante las vacaciones, caminábamos de la localidad de San Leonardo de Yagüe a la de Navaleno, no recuerdo si por alguna avería del Opel o simplemente porque nos apetecía, el caso es que a media distancia entre ambas localidades que distan 5 km, en un paraje de vegetación de ribera dominada por los pinos abetos y negrales y de plantas olorosas como el tomillo, un coche paró a nuestra altura y su conductor preguntó; ¿Dónde váis?. Se trataba de Goyo, amigo desde la infancia de mi padre. Todos nos montamos en el coche, mi madre Laura y mi hermana Anabel detrás con Pili, la esposa de Goyo, y yo por ser el más pequeño delante entre mi padre Juan y Goyo, aprovechando las seis plazas del vehículo. Mi estatura sólo me permitía ver un poco por encima del salpicadero, el enorme volante girar y el engranar de las marchas. Se trataba de un 1400C al que Goyo, mecánico de profesión, le había adaptado un motor Perkins y le había pintado de azul con la capota blanca.

Recuerdo también el único SEAT 1500 que había en la familia, el del tío Víctor, un monofaro negro con motor de gasolina, y especialmente recuerdo una excursión al embalse de la Cuerda de Pozo, era un día muy soleado y de regreso a casa, sentado detrás apoyados los brazos sobre los respaldos de los asientos delanteros, el sol que se filtraba entre las copas de los pinos, me iba deslumbrando.

Cuando vinimos definitivamente a vivir a España, a Madrid, en 1977, el monofaro que había en la familia ya no estaba, si que se seguían viendo algunos por la calle, especialmente taxis, y siempre que necesitábamos coger uno trataba de que fuese un milquienientos, y alguna vez lo logré. En una ocasión propuse a mis padres cambiar nuestro SEAT 1430 primera serie por un SEAT 1500 que vendían en un taller cercano, la propuesta no prospero.

Compré mi primer coche en 1989, un Opel Kadett, con el que iba regularmente al trabajo, sin embargo la idea de tener un SEAT 1500 me seguía rondado por la cabeza, tanto es así que viendo que no encontraba coches en venta por la calle y pocos anuncios en la prensa, decidí poner yo uno. Al poco tiempo me llamaron de un taller, la persona que me habló me puso en contacto con el Sr. Infiesta quien me mostró el coche que quería vender, un monofaro del ´66 de color gris de segunda mano que había pertenecido al parque móvil, estaba aparcado bajo una higuera en un solar de la calle Arturo Soria que querían vender para construir viviendas, algunos chicos habían saltado el muro que delimitaba la parcela y habían jugado dentro del coche sin causarle daños importantes. La persona del taller que nos puso en contacto, nos echó una mano en ponerle en marcha y en pasarle la ITV, desde entonces disfruto de su conducción siempre que puedo. Si alguno habéis visto la película Christine basada en la novela de Stephen King del mismo título y dirigida por John Carpenter, podéis haceros una idea de lo que os estoy contando.

El mismo año que compre el coche entré en contacto con José Miguel Coedo, quien por entonces estaba constituyendo la que hoy es la Asociación Española de Amigos del SEAT 1500, de la que pasé a formar parte una vez constituida.

En el año 2000 conocí a Francisco López Trancho, actual coordinador de la Sección de Madrid del Club, y también a Javier Martínez y a Carmelo García, actuales presidente y tesorero del Club respectivamente. Gracias a su ofrecimiento en organizar una excursión por Soria, al ser los tres sorianos, en mi caso al menos de ascendencia, organizamos juntos en 2001 la II Concentración Nacional SEAT 1500 que celebramos por tierras de Soria.

Desde entonces he estado al tanto del fondo de recambios de Club, tarea que desde finales de 2007 me he visto obligado a abandonar por atender a mi familia y a mis quehaceres profesionales. Desde 2003 mantengo la pagina Web que estas visitando, cuando no puedo disfrutar de mi milqui o de alguna salida organizada por el Club y dispongo de tiempo, lo dedico a esta página, que me acerca también a ésta afición.